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#______ Rubí: Capítulo uno; parte uno

La primera vez que noté un mareo fue el lunes por la mañana en la cafetería de la escuela. Durante un instante tuve una sensación en el estómago como si estuviera en una montaña rusa bajando a toda velocidad desde el punto más alto. Duró solo dos segundos, pero fue suficiente para que me volcara un plato de puré de patatas con salsa sobre el uniforme. Los cubiertos rebotaron tintineando contra el suelo, aunque conseguí sujetar el plato a tiempo.
-De todas maneras, este mejunje sabe como si lo hubieran recogido del suelo –me dijo mi amiga Leslie mientras yo limpiaba como podía la porquería. (Naturalmente todo el mundo me miraba)-. Si quieres, puedes embadurnarte la blusa con mi ración.
-No, gracias.
Aunque casualmente la blusa del uniforme del Saint Lennox tenía el mismo color que el puré de patatas, la mancha llamaba desagradablemente la atención, de modo que me abroche la chaqueta azul marino para taparla.
-¡Vaya, la pequeña ______(tn) ya está jugando otra vez con la comida! –exclamó Cynthia Dale-. Sobre todo, ni se te ocurra sentarte a mi lado, babosa apestosa.
-No te preocupes Cyn, es lo último que haría.
Por desgracia, mis pequeños accidentes con la comida en la escuela se repetían con bastante frecuencia. Hacía solo una semana, una gelatina de frutas verde me había saltado del molde de aluminio y había aterrizado dos metros más allá, en los espaguetis a la carbonara de un alumno de quinto. La semana anterior se me había volcado el zumo de cerezas y había salpicado a todos mis compañeros de mesa, que parecía que hubieran cogido el sarampión. Por no hablar de las veces en que había metido la estúpida corbata del uniforme en la salsa, el zumo o la leche.
Aunque anteriormente nunca había sentido vértigos.
Pensé que probablemente eran imaginaciones mías. Lo que ocurría era que desde hacía un tiempo en casa solo se hablaba de mareos, aunque no de los míos, sino de los de mí siempre encantadora y perfecta prima Charlotte, que se estaba tomando a cucharadas su puré de patatas sentada junto a Cynthia.
Toda la familia esperaba que Charlotte empezara a sentir vértigos. Había días en que Lady Arista, mi abuela, le preguntaba cada diez minutos si notaba algo raro, y mi tía Glenda, la madre de Charlotte, aprovechaba los intervalos para repetir exactamente la misma pregunta.
Y cada vez que Charlotte negaba con la cabeza, lady Arista apretaba los labios y tía Glenda suspiraba. Aunque también podía ser a la inversa.
Los demás –mamá, mi hermana Caroline, mi hermano Nick, mi tía abuela Maddy y yo- poníamos los ojos en blanco. Naturalmente, era excitante tener a alguien en la familia con el gen de los viajes en el tiempo, pero con los años todo ese asunto había ido perdiendo interés, y estábamos hasta la coronilla del teatro que se montaba en torno a Charlotte.
La propia Charlotte acostumbraba a ocultar sus sentimientos tras una misteriosa sonrisa de Mona Lisa. Yo, en su lugar, tampoco hubiera sabido si debía alegrarme o enojarme por la ausencia de vértigos. Bueno, para ser sinceros, supongo que me habría alegrado. Yo era más bien del género asustadizo. Me gustaba la calma.
-Tarde o temprano llegará –decía lady Arista todos los días-. Y tenemos que estar preparados para cuando eso ocurra.
De hecho, después de la comida, en la clase de historia de mister Whitman, efectivamente ocurrió. Yo me había levantado con hambre de la mesa. Para colmo, había encontrado un pelo negro en el postre –compota de grosella con pudin de vainilla- y no había podido decidir si era mío o de alguno de los pinches de cocina. Fuera como fuese, aquello me había hecho perder el apetito.
En clase, mister Whitman nos devolvió la prueba de historia de la última semana.
-Veo que os habíais preparado bien para el examen, especialmente Charlotte. Un sobresaliente.
Charlotte se apartó de la cara uno de sus resplandecientes mechones pelirrojos y dijo <<Oh…>>, como si el resultado fuera una sorpresa para ella, cuando sacaba siempre las mejores notas en todas las asignaturas.
Pero esa vez Leslie y yo también podíamos estar satisfechas. Las dos teníamos un notable alto, a pesar de que nuestra <<buena preparación>>  había consistido en mirar la película sobre la reina Isabel con Cate Blanchett en DVD mientras nos atiborrábamos de patatas fritas y helado. Aunque también es verdad que habíamos estado siempre atentas en clase, lo que, por desgracia, no podía decirse que pasara en otras asignaturas.
Ocurría sencillamente que las clases de mister Whitman eran tan interesantes que no te quedaba más remedio que escuchar. El propio mister Whitman también era muy interesante. La mayoría de las chicas estaban enamoradas secretamente, o no tan secretamente, de él. Igual que nuestra profesora de geografía, mistress Counter, que se ponía roja como un tomate cuando mister Whitman se cruzaba con ella. En cualquier caso, todo el mundo estaba de acuerdo en que estaba como un tren. Todo el mundo excepto Leslie, que encontraba que parecía una ardilla de dibujos animados.
<<Cada vez que me mira con esos ojazos marrones, me entran ganas de darle unas nueces>>, decía, e incluso llegó al extremo de dejar de llamar ardillas a las ardillas del parque para pasar a llamarlas <<mistresses Whitman>>. No sé porque aquello era, de algún modo, contagioso, y al final yo también decía siempre cuando una ardilla se acercaba brincando: <<mira esa mistress Whitman tan pequeña y gordita, ¿verdad que es una monada?>>.
Debido a esta comparación con las ardillas, Leslie y yo éramos las dos únicas chicas de la clase que no estábamos coladas por mister Whitman. Yo lo intentaba una y otra vez (aunque solo fuera porque todos los chicos de la escuela eran terriblemente infantiles), pero no servía de nada: la comparación con las ardillas se me había metido en la cabeza, ¡y nadie experimenta sentimientos románticos hacia una ardilla!
Cynthia había hecho correr el rumor de que mister Whitman había trabajado como modelo mientras estudiaba en la universidad.
Como demostración había recortado un anuncio en el que un hombre que se parecía bastante a mister Whitman se enjabonaba con gel en la ducha.
Pero, aparte de Cynthia, nadie creía que el hombre del gel fuera mister Whitman. El modelo tenía un hoyuelo en la barbilla, y mister Whitman no.
Los chicos de la clase, en cambio, no estaban tan entusiasmados con mister Whitman. Sobre todo, Gordon Gelderman, que no podía soportarlo. Hay que decir que, antes de que mister Whitman llegara a la escuela, todas las chicas de nuestra clase habían estado enamoradas de Gordon, incluida yo, aunque me cueste reconocerlo. Pero en aquel entonces yo tenía once años y Gordon aún era una monada, mientras que ahora, con dieciséis, no era más que un estúpido que desde hacía un par de años se encontraba en un estado de cambio de voz permanente. Por desgracia, los gallos y la voz de bajo no le impedían soltar estupideces sin parar.
Gordon estaba terriblemente indignado por su suspenso en la prueba de historia.
-Esto es discriminatorio, mister Whitman. Merecía como mínimo un notable. No hay derecho a que me ponga notas tan bajas solo porque soy un chico.
Mister Whitman le cogió el examen de la mano y lo hojeó.
-<<Isabel I, era tan espantosamente fea que no consiguió tener a ningún hombre. Por eso todo el mundo la llamaba “la virgen fea”>>- leyó.
Se oyeron unas risitas ahogadas.
-¿Qué pasa? Es verdad –se defendió Gordon-. Con esos ojos de besugo, esos labios apretados y esos pelos de loca…
Habíamos tenido que estudiar a fondo las pinturas de los Tudor que había en National Portrait Gallery, y efectivamente en aquellos cuadros Isabel I se parecía más bien poco a Cate Blanchett. Pero, primero, tal vez en aquella época se consideraba que los labios finos y las narices grandes eran el colmo de la elegancia, y segundo, la ropa que llevaba era realmente fantástica. Y, además, aunque Isabel I no tenía marido, había tenido un montón de relaciones, entre otras una con sir… ¿cómo se llamaba? En la película el papel lo interpretaba Clive Owen.
-Isabel se llamaba a sí misma <<la reina virgen>> -explicó mister Whitman a Gordon- porque... –Se detuvo en seco-. ¿No te encuentras bien Charlotte? ¿Te duele la cabeza?
Todos miraron a Charlotte, que se estaba sujetando la cabeza con las manos.
-No, solo es que… estoy un poco mareada –dijo, y me miró-. Todo me da vueltas.
Cogí aire. Al parecer, había llegado el momento. Nuestra abuela estaría encantada. Y la tía Glenda aún más.
-Uala, qué guay –me susurró Leslie al oído-. ¿Ahora se volverá transparente?
Aunque lady Arista se había encargado de inculcarnos en la cabeza desde pequeños que en ningún caso, sin excepción, debíamos hablar con nadie de las peculiaridades de nuestra familia, yo había decidido por mi cuenta hacer una excepción con Leslie. Al fin y al cabo, era mi mejor amiga, y las mejores amigas no tienen secretos.
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Hola, muchas gracias a las dos personitas que comentaron (bienbenida Laubi), aquí os dejo el primer cap. 5 coments y la sigo. (sí, soy mala, pero me da la impresión de que no os gusta) Bueno un besito, adiós! :-P
pd: ¡os quiero! y pronto una nueva novela 100% mía. (no adaptada) ;-)

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!Sobre el blog

Vivir en una familia cargada de secretos no és fácil. O al menos eso es lo que piensa _____(tn) Sheperd. Y es que en su casa nada ni nadie es del todo <<normal>>: empezando por su excéntrica tia abuela, pasando por la misteriosa Lucy, que se escapó de casa hace diecisiete años sin dejar rastro... y, para acabar también está Charlotte, su encantadora y rabiosamente perfecta prima, quien, según parece ha heredado un extraño gen familiar que le permitirá viajar en el tiempo.
Pero un día _____(tn) se encuentra de pronto en el Londres del penúltimo cambio de siglo y comprende que el mayor secreto de su familia es ¡ella misma! Para protegerla, su madre trató de ocultarle todas las pruebas, pero en realidad ella es la última viajera en el tiempo y tiene una importante misión que cumplir. ¡Horror!: ahora _____(tn) está en el ojo del huracán y parece que todo el mundo tiene un montón de advertencias que hacerle. En cambio, nadie va decirle lo más importante: es mejor no enamorarse mientras se viaja de una época a otra, porque eso puede complicar terriblemente las cosas...

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#___Rubí: Prólogo.

Prólogo 


Hyde Park, Londres
8 de abril de 1912

Mientras ella se dejaba caer de rodillas y se echaba a llorar, él miró en todas direcciones. Como había supuesto, a esa hora, el parque estaba vacío. Faltaba mucho para que el jogging se pusiera de moda, y para los vagabundos que dormían en los bancos cubiertos solo con un periódico hacía demasiado frío.
Envolvió con cuidado el cronógrafo en el paño y lo guardó en su mochila, mientras ella permanecía acurrucada junto a uno de los árboles de la orilla norte de Serpentine Lake sobre una alfombra de flores marchitas.
Sus hombros se sacudían convulsivamente, y sus sollozos sonaban como quejidos desesperados de un animal herido. Él no soportaba verla así, pero sabía por experiencia que era mejor dejarla en paz, de modo que se sentó a su lado en la hierba húmeda por el rocío, miró hacia la superficie lisa como un espejo del lago y esperó.
Esperó a que el dolor, que probablemente nunca la abandonaría del todo, se apalancara un poco.
Aunque en realidad sentía lo mismo que ella, trató de dominarse. No quería que encima tuviera que preocuparse por él.
-¿Ya se han inventado los pañuelos de papel? –preguntó finalmente, tratando de contener el llanto y volviendo hacia él la cara mojada por las lágrimas.
-Ni idea, pero puedo ofrecerte un pañuelo de época de tela con monograma.
-G. M. No se lo habrás robado a Grace…
-Me lo dio por iniciativa propia. Puedes sonarte tranquilamente, princesa.
Ella esbozó una sonrisa mientras le devolvía el pañuelo.
-Te lo he dejado hecho un asco. Lo siento.
-¡Da igual! En esta época los cuelgan a secar al sol y los utilizan otra vez –explico él-. Lo importante es que has dejado de llorar.
Enseguida las lágrimas volvieron a asomar sus ojos.
-No tendríamos que haberla dejado en la estacada. ¡Nos necesita! No sabemos si nuestro truco funcionará, y nunca podremos saber si ha dado resultado.
Al oír sus palabras, sintió una punzada de dolor.
-Muertos hubiéramos servido aún menos –repuso.
-Si hubiéramos podido escondernos con ella en algún sitio, en el extranjero, bajo nombres falsos, solo hasta que fuera lo bastante mayor…
Él la interrumpió, sacudiendo enérgicamente la cabeza.
-Nos hubieran encontrado dondequiera que hubiésemos ido, ya lo hemos discutido mil veces. No la hemos dejado en la estacada; hemos hecho lo único que podíamos hacer: darle la posibilidad de vivir en una vida segura. Al menos, durante los próximos dieciséis años.
Ella calló un momento. A lo lejos se oía relinchar un caballo y, aunque ya era casi de noche, llegaban voces del West Carriage Drive.
-Sé que tienes razón –admitió finalmente-. Pero duele tanto saber que nunca volveremos a verla… -Se pasó la mano por los ojos llorosos-. En fin, al menos, no nos aburriremos. Tarde o temprano también nos localizarán en esta época y nos echarán encima a los Vigilantes. Él no renunciará al cronógrafo ni a sus planes sin luchar.
La emoción de la aventura brillaba en sus ojos, y él sonrío aliviado al comprender que la crisis había pasado.
-Tal vez hayamos sido más listos que él –dijo-, o al final el otro no funcione. Entonces quedaría bloqueado.
-Si eso estaría muy bien. Pero, si no sucede así, nosotros somos los únicos que podemos interponernos en sus planes.
-Precisamente por eso hemos hecho lo correcto –repuso él levantándose y sacudiéndose la suciedad de los vaqueros-. ¡Y ahora ven! Esta hierba está empapada y tú aún tienes que cuidarte.
Dejó que tirara de ella hacia arriba y la besara.
-¿Qué aremos ahora? ¿Buscar un escondite para el cronógrafo?
Indecisa, miró al otro lado del puente que separaba Hyde Park de Kensington Gardens.
-Sí. Pero antes saquearemos los depósitos de los vigilantes y nos proveeremos de dinero. Luego podemos coger el tren a Southampton. El miércoles, el Titanic zarpa de allí para su viaje inaugural.
-¿Es esta tu idea de <<cuidarse>>? –dijo ella riendo-. No importa, estoy contigo.
Él se alegró tanto de verla sonreír de nuevo que inmediatamente volvió a besarla.
-De hecho, estaba pensando… Ya sabes que los capitanes de barco tienen autorización para celebrar matrimonios en alta mar, ¿verdad princesa?
-¿Quieres casarte conmigo? ¿En el Titanic? ¿Estás loco?
-Sería muy romántico.
-Bueno, hasta que llegue el iceberg. –Apoyó la cabeza en su pecho y hundió la cara en su chaqueta-. Te quiero tanto… -murmuró.
-¿Quieres convertirte en mi mujer?
-Sí –respondió ella, con la cabeza enterrada en su pecho-. Pero solo si bajamos en Queenstown como muy tarde.
-¿Lista para la siguiente aventura, princesa?
-Estoy lista si tú lo estás –dijo ella en voz baja.
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Los viajes incontrolados en el tiempo se anuncian, por regla general, unos minutos antes o a veces también horas o incluso días antes, por una sensación de vértigo en la cabeza, en el estomago y/o en las piernas. Muchos portadores del gen han informado también de dolores en la cabeza de tipo migrañoso. El primer salto en el tiempo -Llamado salto de iniciación- se produce entre los diciséis y los diecisiete años del portador del gen.
-De las Crónicas de los Vigilantes, volumen 2, <<leyes generales>>
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Hola, muchas gracias por comentar, aquí os dejo el prólogo. Espero que os guste :-)  a mi me gusto mucho; quiero aclarar que los del prólogo no son _____(tn) y Justin, a medida que vaya pasando la novela sabreís quienes son ;-) .
Vuelvo a repetir que siento mucho a ver dejado la novela de un día para el otro, pero esque de verdad lo he pasado fatal (y todavía lo estoy pasando mal). LO SIENTO MUCHO de verdad; Bueno me voy que he de estudiar :-) , adiós. Un beso, se os quiere! ;-)

pd: Pronto me pondré al día con vuestras novelas ;-)


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twitter: @SweetBiebs97

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Sinopsis

Hola, siento mucho no haber subido y haberme largado, pero esque tengo mucho problemas. Y bueno ahora estoy mejor y he pensado que podría hacer una adaptación de un libro llamado Rubí, que realmente a mi me encanta y bueno aquí os dejo la sipnosis y de verdad que lo siento muchisímo.

#______ Sinopsis ______#
Vivir en una familia cargada de secretos no és fácil. O al menos eso es lo que piensa _____(tn) Sheperd. Y es que en su casa nada ni nadie es del todo <<normal>>: empezando por su excéntrica tia abuela, pasando por la misteriosa Lucy, que se escapó de casa hace diecisiete años sin dejar rastro... y, para acabar también está Charlotte, su encantadora y rabiosamente perfecta prima, quien, según parece ha heredado un extraño gen familiar que le permitirá viajar en el tiempo.
Pero un día _____(tn) se encuentra de pronto en el Londres del penúltimo cambio de siglo y comprende que el mayor secreto de su familia es ¡ella misma! Para protegerla, su madre trató de ocultarle todas las pruebas, pero en realidad ella es la última viajera en el tiempo y tiene una importante misión que cumplir. ¡Horror!: ahora _____(tn) está en el ojo del huracán y parece que todo el mundo tiene un montón de advertencias que hacerle. En cambio, nadie va decirle lo más importante: es mejor no enamorarse mientras se viaja de una época a otra, porque eso puede complicar terriblemente las cosas...
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Comentadme si quereís que la suba.
Un besitoo, adiós :)